Testimonio Mariana Ferrarelli

Generalmente sin darnos cuenta nuestra biografía escolar, los formatos de clase en que fuimos educados y los modos en que hemos sido ‘enseñados’ a lo largo de nuestra vida dejan una huella inalterable en nuestro estilo docente actual. El impacto de estas trayectorias es tal que su efecto se vislumbra en cómo nos vinculamos pedagógicamente con nuestros alumnos, qué caminos construimos para que ellos accedan al saber e inclusive en las posiciones que asumimos dentro y fuera del aula respecto del conocimiento que poseemos y pretendemos transmitir.

El poder transformador del enfoque de Aulas Heterogéneas llegó a mí en un momento de búsqueda personal y profesional muy especial, en un período de exploración de nuevas miradas en donde la observación crítica de la propia práctica, anclada en rutinas de antaño, entraba en tensión con la inercia y las resistencias de antiguos modos que habitan en uno y nos constituyen en lo que creemos que no puede modificarse. De la mano paciente y contendora de Rebeca Anijovich, y gracias a la inagotable curiosidad de Marianne Vibart, comencé a transitar hace más de cinco años un camino que aún hoy continúa en expansión y que es fuente de innovación permanente, inspiración y trabajo codo a codo con colegas admirables.

El trabajo con la diversidad dentro del aula nos recuerda que, como en la vida, no existe una respuesta única para los interrogantes que planteamos a nuestros alumnos, sino que en la variedad de perspectivas está la riqueza de la experiencia pedagógica y humana. Corrernos de la clase homogénea y cerrada sobre sí misma que define un objetivo único e incuestionable para un colectivo enorme de intereses, estilos de aprendizaje y necesidades, nos libera como personas y profesionales de la educación. Nos permite atender los requerimientos de aquellos que necesitan más ayuda, pero también valorar y dedicarle atención a quienes pueden enfrentar desafíos mayores y elevados niveles de exigencia.

En la clase que atiende la diversidad, todos se sienten activos participantes de su propio aprendizaje porque conocen sus fortalezas y debilidades, y trabajan para proyectar mejoras y autosuperarse. Se trata de un enfoque plenamente emancipador en sentido freireano en tanto promueve la autonomía, la responsabilidad y el diálogo crítico con uno mismo, con los otros y con el mundo. Las opiniones de todos cuentan y cada recorrido es valorado desde una perspectiva plural y flexible.

En el actual panorama de convergencia digital en donde usuarios y productores conviven e interactúan desde la simetría y la paridad de roles, el enfoque de Aulas Heterogéneas es la llave perfecta para dar paso al alumno como constructor de su propio saber y protagonista de su trayecto pedagógico. Es nuestra decisión como docentes corrernos del centro de la escena y crear las condiciones para que cada uno transite el camino a su ritmo y de la mano de sus pares.

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