Testimonio Eutimio Hernández (Colombia)

 

Una Experiencia de aula que transforma la práctica pedagógica.

 A través de mi experiencia enseñando física  durante 20 años en Barranquilla, Colombia, he podido comprobar que se llega de mejor forma al estudiante  cuando  rompemos  con las prácticas pedagógicas  rutinarias, rodeadas de un ambiente  un tanto rígido  y esquemático  que a los alumnos   en  la época actual no les gusta vivir.

Hoy  en día  cuando los tiempos han cambiado considerablemente  y cuando el proceso  de enseñanza y aprendizaje  está  viviendo  su propia revolución educativa, los maestros, como dice el  epistemólogo Dino Segura, tenemos que ser unos seductores, debemos estar en capacidad  de seducir a nuestros estudiantes  por el encanto  de la disciplina que orientamos. Y ese  poder  de seducción  lo encontré  precisamente  bajo la convicción  de  que   podía   enseñar de una  manera diferente  y llevar a mis estudiantes  a construir mejores desempeños de comprensión   obteniendo unos resultados  más acordes  a la realidad, intereses  y necesidades de ellos.

Nuestros  estudiantes  permeados por la digitalización y las nuevas tecnologías  reclaman a gritos  un  trabajo  académico  donde las cuatro paredes del salón de clases no sea   la única opción. Según  sus apreciaciones, el que  el docente  haga algo diferente  les genera  mayores oportunidades  de  ser creativos ,de expresar  sus ideas ,de imaginar  y de veras que cuando les  damos  la oportunidad  de vivir nuevas  experiencias  el interés  hacia  las consignas, desempeños, talleres o actividades  de  las asignaturas   que orientamos  se les vuelve más significativo. Frente  a estas  realidades  a los maestros no nos quedan más alternativas que romper  con los esquemas  magistrales  educativos, y precisamente la  manera  como    he  podido  romper  dicho esquema,  es  implementando  en mis   planificaciones la fusión  de dos enfoques de innovación pedagógica, como lo son la enseñanza para la comprensión y  el enfoque de la enseñanza para la diversidad,  iluminados por  el concepto de aula heterogénea.

“La noción pedagógica que posibilita la implementación del nuevo paradigma de la diversidad  y también la  integración de los individuos a la sociedad  es la del aula heterogénea. Ella es  el núcleo básico de la organización de la escuela, en la que se producirán todos los procesos de aprendizaje  de los alumnos. El concepto de aula heterogénea no sólo apunta a tomar conciencia de las variaciones existentes en una población de alumnos en lo que respecta  a su inteligencia y sus logros de aprendizaje, sino que incluye diferencias relevantes  a la hora de abordar la enseñanza: origen, etnia, cultura, lengua, situación socio-económica, características personales, estilos de aprendizaje, inteligencias, inclinaciones, necesidades, deseos, capacidades, dificultades, entre otras (Anijovich,2004:32).

Según David Perkins,  la  Comprensión  “es un  desempeño, la capacidad de pensar y actuar de manera flexible a partir de lo que uno sabe, es ser capaz de llevar a cabo una serie de acciones o desempeños que demuestren que uno ha captado un tópico y que al mismo tiempo se progresa en el mismo. Es ser capaz de tomar el conocimiento y utilizarlo en formas diferentes”. La enseñanza para la comprensión está comprendida por cuatro elementos esenciales como son: Tópicos generativos, Metas de comprensión, Desempeños de comprensión y Valoración continua.

Con este marco, me he dedicado  al diseño metodológico de unidades didácticas  que contribuyan a la comprensión de mis  educandos teniendo en cuenta sus diferencias.

Como maestros pienso que la sociedad, los padres de familia y la escuela nos han legado una responsabilidad. Por principios pedagógicos debemos estar en capacidad de ofrecerle a nuestros educandos siempre lo mejor en el acto educativo. Si no somos capaces de seducir e interesar a nuestros estudiantes por lo que hacemos, ello está indicando que nuestro propio interés, profesionalismo, entusiasmo y compromiso con nuestra labor docente están desenfocados, indicando esto que estamos  en el lugar equivocado.  Debemos asumir el ejercicio docente como un apostolado, como una vocación de servicio y amando cada día lo que hacemos, sólo así podemos asumir nuestra bella profesión como una tarea agradable y digna de realizar cada día por el desarrollo integral y emocional  de nuestros estudiantes.

 

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